Enclavada entre 10.000 m² de viñedos en el corazón del sur de Tenerife, esta encantadora casa de dos dormitorios ofrece una escapada tranquila rodeada de naturaleza, historia y el aroma de las uvas blancas madurando al sol. Parte del viñedo que produce el galardonado Vino Testamento Blanco, esta propiedad le invita a experimentar el auténtico encanto de la vida canaria en Arico, una región conocida por sus profundos barrancos, rutas de escalada y su queso de cabra de renombre mundial. Desde su terraza, podrá contemplar las ondulantes viñas y sentir cómo la paz de la Tenerife rural le envuelve.
En el interior, la casa combina la calidez rústica con el confort moderno. El salón-cocina abierto es acogedor y a la vez está totalmente equipado, con todo lo necesario, desde vitrocerámica y lavavajillas hasta cafetera y televisión digital con canales internacionales. Ambos dormitorios están diseñados para un descanso reparador, y toda la casa resulta acogedora y está cuidada con esmero. Una piscina climatizada interior privada le permite nadar durante todo el año, mientras que la espaciosa terraza con barbacoa y tumbonas invita a disfrutar de largas y relajadas tardes bajo el sol de la isla.
A poca distancia en coche se encuentra el Caserío de Icor, un encantador caserío del siglo XVIII con casas de piedra y teja, declarado Bien de Interés Cultural: una auténtica muestra del patrimonio de Tenerife. En las cercanías, explore las impresionantes gargantas de Arico, visite bodegas locales o deguste los famosos quesos de la región. Tanto si busca aventura como relajación, este refugio entre viñedos ofrece una singular combinación de serenidad, confort y autenticidad, donde cada puesta de sol sobre las viñas se siente como un brindis por la vida isleña.